Esta semana se reestrenó en el cine Gaumont la película “Amor de película”, con Nicolás Furtado, Natalie Pérez y Guillermo Pfening. La película cuenta con una gran participación de miembrxs de EDA:

Sebastián Mega Díaz, Director
Jimena García Molt, Montajista
Guillermo Saredo, Asistente de montaje
Guillermo Gatti, Asesor de montaje
Leo Aquiba Senderovsky, Script doctor

La película va a estar en cartel del 16 al 22 de enero, todos los días a las 19:45. ¡Felicitamos a nuestrxs compañerxs por el trabajo en equipo!

Aquí nos cuentan sobre la experiencia del trabajo de montaje en la película:

Sebastián Mega Díaz: Hacer cine es un quilombo. Dirigir «Amor de película» no fue la excepción. El guión se reescribió casi en un 70% un mes antes de filmar. Hasta la primer semana de preproducción todavía estábamos sacando y poniendo escenas. Desde que existió el primer borrador de guión, Jimena García Molt -amiga, colega y co-conspiradora en esto de contar historias- lo tuvo en sus manos. Otro en recibirlo fue Leo Senderovsky.

Leo Aquiba Senderovsky: La consultoría tuvo dos instancias primordiales. La primera hace tres años con la primera versión de guión y la segunda el año pasado, a punto de comenzar el rodaje ya con el guión mucho más depurado, luego de haber pasado incluso por otra instancia de consultoría a cargo de Patricio Vega. El guión tuvo un gran trabajo de maduración, sobre todo en cuanto a su condensación dramática. Seba tiene una gran capacidad para absorber las devoluciones y retrabajar el guión sin que este pierda su esencia.

Sebastián Mega Díaz: El miedo del rodaje era que las 10hs de filmación diarias en 20 días no nos alcanzaran para filmar todo lo que necesitábamos para contar la película. Ahí, mi experiencia como montajista me ayudó mucho: saber cuándo la escena estaba contada, cuándo se podría resolver la continuidad de una escena a otra o conectar las piezas.

Leo Aquiba Senderovsky: A fin de cuentas la edición no es más que el último proceso de escritura.

Guillermo Saredo: El plan de Jime era poder editar algunas escenas mientras se rodaba para que dirección pudiera tener un acercamiento al funcionamiento de la peli antes de terminar de rodarla. Esto obligó a ponernos de acuerdo entre nosotrxs sobre las prioridades a la hora de organizar la transcodificación y sincronización del material. Antes de arrancar queríamos simular todo el flujo con algo de material. Entonces probamos abrir en su premiere una escena sincronizada en mi isla. Esto permitió despejar posibles problemas técnicos y tener mayor confianza para abordar todo el material de la película con el mismo método.

 

¿Cómo fue el trabajo director – montajista?

Jimena García Molt: Seba compartió conmigo el guión original desde sus primeros borradores así que tuve el placer de poder leer y comentar desde un inicio la historia que se fue modificando hasta llegar a su versión final. Trabajar con un director que además es un montajista que admiro, me sumaba una presión extra y al mismo tiempo hizo que fuera más minuciosa y pudiera compartir con el director ese ajuste en detalle del corte a corte. Algunas jornadas nos pasábamos probando y puliendo cortes lo que hizo que el proceso fuera particularmente divertido.

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Sebastián Mega Díaz: Recuerdo un par de llamados telefónicos durante el rodaje: había ciertos baches de guión o secuencias que no me terminaban de cerrar -en esto de reescribir un guión a las corridas- y quería pensar con alguien cómo contar ciertas esas escenas. Hasta me acuerdo de su visita al set para charlar lo que filmaba al día siguiente. Eso es invaluable.

Jimena García Molt: Seba es un director que sabe lo que quiere y valora el montaje así que es un placer sentarse en la isla con él. A pesar de tener las escenas muy pensadas, me dio libertad para hacer un primer armado y hacerle propuestas que luego revisamos juntxs y aunque la decisión final era de él como director, hemos debatido a la par con la confianza de saber que ambos queremos lograr la mejor película que se pueda desde el rol que nos toca a cada unx. Fue un gran ejercicio y aprendí mucho de esos debates.

 

¿Qué desafíos tuvo la edición de este proyecto?

Sebastián Mega Díaz: Jime ya había editado mi serie web «Anoche» y estaba feliz con el resultado, sentía que había salido todo bien en rodaje y que con Jime en un mes y medio teníamos un armado espectacular. Y cuando se acercó ese deadline auto-impuesto, los productores se empezaron a preocupar. Así que tuvimos que correr para llegar a esa primera versión de más de 2 horas. Era larga, excesivamente melodramática, le sobraba de todo. Fue el baldazo de humildad que yo necesitaba.

Jimena García Molt: En las 12 semanas que duró el montaje de la película (distribuidas en 4 meses aproximadamente) teníamos el gran desafío de dejar la película en la duración que nos pedían lxs productorxs. El primer corte que armamos era de 130 min y luego fuimos ajustando. Fue la primer película donde tuve a lxs productorxs muy presentes en las decisiones que tomábamos en la isla. En varios momentos nos encontramos negociando esas decisiones con ellxs. Eso fue una experiencia nueva para mi, un aprendizaje también.

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Sebastián Mega Díaz: La producción estaba preocupada por la duración que todavía sentía un poco larga (95 minutos). Dejamos reposar el armado y ahí apareció la propuesta de sumar un asesor de montaje, y cuándo surgió el nombre, no podría haber estado más contento: Guille Gatti.

Guille Gatti: Fui convocado por Valeria Bistagnino, la directora de producción, a la que conocía de otros proyectos. Me contó sobre la película, que ya estaba editada muy bien editada por Jimena, y que estaban buscando ojos nuevos con que verla. La propuesta fue ver el corte desde una cuenta privada de VIMEO y hacer sugerencias de modificaciones que podían probarse para que fueran analizadas por Sebas, Jimena y Silvia Rodríguez, la productora de la película. Fue un proceso de unas dos semanas, donde se hacían distintas pruebas, volvíamos a ver el corte y yo volvía a hacer propuestas para que prueben Sebas y Jimena.

Sebastián Mega Díaz: Si bien al principio la propuesta de un asesor de montaje a un director-montajista, podía tocarle el ego, siento que su aparición ayudó a terminar de acercarnos con lo que Silvia, la productora, nos pedía y que yo no estaba pudiendo interpretar. Sus propuestas detalladas y constructivas nos ayudaron a re-pensar algunas escenas, yendo nosotros incluso más allá de lo que él proponía. Fue un empujón hacia la autoexigencia que agradezco y que, nuevamente, fue un baldazo de humildad.

Jimena García Molt: Guille Gatti se sumó para hacer una asesoría de montaje ya que había algunas tensiones con la producción que él ayudó a disipar. Sus sugerencias fueron muy acertadas en general pero el principal aporte fue una escena que veníamos moviendo de un lado para el otro en la estructura y Guille ayudó a definir.

Guille Gatti: Como yo no participe del montaje de la película, no tenía prejuicios ni preconceptos. Entonces mi trabajo consistió más que nada en mantener largas charlas telefónicas con Sebas (sí, eso puede ser parte de un trabajo) donde hablábamos mucho de la estructura de la película. Traer una mirada más fresca sobre la historia de amor, discutir sobre la fuerza de distintas escenas, saber si detectábamos los mismos problemas y cuáles creíamos que eran buenas maneras de solucionarlos y quizás ayudarlos con un último empujoncito de confianza cuando ya venían masticando un cambio hace rato, pero tenían miedo de que algo no se entendiera. Esto fue posible gracias a la confianza y el espacio que me permitieron tener Sebas y Silvia, la productora, si no hubieran estado abiertos a probar cosas nuevas, mi trabajo no tendría sentido.

 

¿Sienten que, en este caso, pertenecer a la misma asociación incidió en la fluidez del proceso? ¿Por qué?

Sebastián Mega Díaz: El resultado final es -no lo dudo- el mejor que podíamos alcanzar, y todo el talento y la mirada de todxs lxs EDAs que participaron del proceso hicieron que lleguemos a crecer como narradores en la aventura de contar esta película.

Guillermo Saredo: nos sirvió mucho pertenecer a la misma asociación. Con Jime no nos conocíamos pero rápidamente pudimos aunar criterios de trabajo. Eso posibilitó luego trabajar sin tanto anonimato, propio del oficio, y entender mejor qué tipo de «flujo de trabajo» convenía diseñar para favorecer la edición del proyecto.

Jimena García Molt: Creo que EDA tiene un espíritu colaborativo donde todos los roles son importantes y cada uno suma desde su lugar intentando hacer lo mejor para la película, esto se vivió en “Amor de película”.

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Guille Gatti: El hecho de que todo el equipo fuera parte de EDA allanó muchísimo mi entrada al proyecto, porque aunque no habíamos trabajado antes juntxs, existía de entrada una sensación de confianza mutua, de que éramos gente que trabajaba por el mismo objetivo, la mejor película posible. Me parece que si no hubiera existido la relación vía EDA mi entrada al proyecto hubiera sido más difícil y hasta quizás inútil. No hay nada que se pueda lograr en una isla de edición sin confianza.