EDA EN PANTALLA – «DEVOTO» – LA INVASIÓN SILENCIOSA

El 7 de mayo se estrenó en CineAR TV la película “Devoto, la invasión silenciosa”, película de género editada por nuestro socio, Pablo Mazzeo (quien también fue asistente de dirección del film) y el propio director, Martín Basterretche. La película se volverá a transmitir el Sábado 9 de mayo a las 20hs y a partir del 8 de mayo estará disponible en la plataforma CineAr Play. ¡Felicitamos a Pablo por el estreno! Aquí nos cuenta sobre su trabajo en la película:

 

¿Cómo llegaste al proyecto?

Conozco al director Martín Basterretche hace más de quince años. Nos conocimos en un largometraje, él en el equipo de producción, yo en el de dirección. Desde entonces hicimos juntos muchas cosas. Dirigió varios cortos en los que fui asistente de dirección y que editamos juntos. En Devoto estuve desde el principio (en ambos roles: editor y asistente de dirección), eso es bueno porque pude hacer aportes desde antes de empezar a rodar, cosa que no siempre ocurre.

Afiche - Cartel

Afiche/Cartel: DEVOTO, la invasión silenciosa

 

¿Cómo estuvo compuesto el equipo de post?

Además de director, Martín es editor. Esta película la co-editamos, tal como habíamos hecho en proyectos anteriores. Entre los dos hicimos todo, pero sobre todo él se encargó de ingestar, ordenar, sincronizar y hacer proxys. La post de sonido la hizo Daniel «Manzana» Ibarrart y su equipo. El color lo hicieron los chicos del estudio «Lumbre», y los VFXs repartieron entre varios estudios.

 

¿Qué características tenía el material?

Como muchas películas filmadas en los últimos años, el guión precisaba más tiempo de filmación del que tuvo, apenas 4 semanas. Hubo escenas que no llegaron a filmarse por falta de tiempo, y otras que se completaron fuera de plan. Este tipo de cine demanda mucho tiempo de rodaje. Lamentablemente en estos casos el presupuesto termina influyendo en la puesta en escena: hay que meter muchas escenas en un día, hay que resolver con pocos planos cada escena. Hizo falta un esfuerzo para poner en escena la historia y poder contarla con pocos planos. En muchos casos el resultado fue mejor que el planeado originalmente.

 

¿Cómo fue el trabajo con el director?

Editamos a la par con Martín. Llegamos a hacer un primer armado trabajando cada uno en su estudio (él es de La Plata) comunicándonos constantemente, pasándonos armados parciales uno al otro. Luego empezamos a reunirnos todos los días. Tenemos mucha confianza entre nosotros, por lo que el trabajo fue muy cómodo. Siempre pude decir lo que pensaba del material y de lo que estábamos haciendo sin filtro, intercambiar ideas, sugerir cosas. Martín siempre estuvo abierto a todo lo que yo le decía. Algo valioso que hicimos fue una proyección con gente de cine: editorxs, directorxs, productorxs, guionistas, etc. Un screening con público calificado, gente amiga cuya experiencia valoramos. En función de sus devoluciones hicimos muchos cambios. La película levantó muchísimo con esos aportes.

 

¿Cómo fue el flujo de trabajo? ¿Qué software usaste?

Editamos en Final Cut Pro X. Fue una decisión de Martín. Él venía trabajando con ese soft y se sentía cómodo. Yo no lo había usado nunca. Tuve que adaptarme. Me costó bastante porque si bien FCPX tiene cosas muy buenas, es muy distinto los otros NLE y no llegué a sentirme totalmente a gusto. Usamos la funcionalidad de FCPX para hacer proxys, eso anduvo bien. Teníamos el material duplicado en su isla y la mía e intercambiábamos XMLs.

TL

¿Cómo fue la experiencia de trabajar como asistente de dirección además de luego ser el editor de la película?

En varios proyectos me tocó estar en rodaje, trabajando en el equipo de dirección, y luego editar. Hay quienes creen que eso es perjudicial, porque uno no llega a la isla de edición «fresco» para ver el material. Para mí, es una gran ventaja que el/la montajista esté en el set: a veces sugiero hacer planos «necesarios» para el montaje, a veces sugiero no filmar cosas prescindibles, siempre pido que los personajes entren a cuadro o lo que sea necesario para tener buenos puntos de corte, etc. Uno va editando un poco mientras pasan las jornadas de rodaje, van apareciendo nociones de tono, de ritmo visual, de cadencia de planos. Es algo que hago sobre todo en favor del plan de rodaje. Luego en la isla de edición me olvido por completo de cuánto costó hacer cada plano, no me enamoro de un plano que es el resultado de un sacrificio en rodaje. Si hay que sacar planos o escenas las saco.

 

¿Cómo fue el trabajo con sonido?

El de Devoto es un caso raro: el sonidista es también productor de la película. Como tal tuvo autoridad para opinar y decidir sobre todo el proceso. Pero tenemos una amistad de años, lo que nos permite un intercambio sumamente rico. El ida y vuelta fue permanente. Los armados que salían de la isla de edición tenían muchas sugerencia en cuanto a la sonorización y «climas». Manzana siempre hizo crecer lo que nosotros bocetábamos en nuestra línea de tiempo. Y el trabajo que hizo con la música es espectacular.

 

¿Qué tiene de particular la edición de cine de género? ¿Cuáles suelen ser los desafíos?

A Martín le encanta el cine de género, en cambio yo no soy público frecuente de ese cine. Tuve que convertirme en un intérprete del material que proponía el director, hacer el trabajo de «ponerme en la piel» de un fanático de ese cine. Vi películas que para él servían de referencia. Sin embargo, a la hora de editar no pensaba en esas referencias. El material filmado tenía la impronta necesaria. El desafío era ser leal al género pero evitando los clichés. Creo que lo conseguimos.